5 min de lectura

Saca tus subrayados del Kindle

Tu Kindle lleva años guardando un archivo de texto con cada subrayado que has hecho. Dónde está, cómo leerlo, qué lo estropea en silencio, y cómo convertirlo en notas que vuelvas a leer de verdad.

kindlesubrayados
Un lector de tinta electrónica con tres líneas subrayadas que salen hacia tres tarjetas de destino.

Llevas años subrayando. Si preguntas dónde están esos subrayados, la respuesta honesta es: en dos sitios, y ninguno de los dos se siente tuyo.

Dónde viven en realidad

El cuaderno de Amazon. Entra en read.amazon.com/notebook y ahí están, libro por libro. Puedes leerlos y puedes seleccionarlos y copiarlos a mano, de un libro cada vez. Es un visor, no una exportación.

Un archivo de texto en el aparato. Conecta el Kindle a un ordenador y se monta como una unidad normal. Dentro de documents hay un archivo llamado My Clippings.txt con cada subrayado, cada nota y cada marcador que has hecho, en el orden en que los hiciste.

El segundo sí es tuyo. Sin cuenta, sin red y sin permisos: lo escribe el aparato, y copiarlo es toda la exportación.

Encontrar el archivo

El Kindle montado como unidad, con My Clippings.txt dentro de la carpeta documents

En un Mac el Kindle aparece en la barra lateral del Finder, en Ubicaciones; en Windows sale en Este equipo como unidad extraíble. Abre documents y My Clippings.txt está ahí, entre tus libros. Cópialo a un sitio seguro y ya está.

Si el Kindle carga pero nunca aparece como unidad, casi siempre es el cable. Muchísimos cables USB llevan corriente y no datos, y son idénticos por fuera a los que sí.

Qué hay dentro

Cada entrada son cinco líneas, y siempre las mismas cinco:

The Making of the Atomic Bomb (Richard Rhodes)
- Your Highlight on page 214 | Location 3276-3278 | Added on Sunday, 12 May 2026 21:04:11

In London, where Southampton Row passes Russell Square, across from the
British Museum in Bloomsbury, Leo Szilard waited irritably one grey
Depression morning for the stoplight to change.
==========

Título y autor, una línea de metadatos, el texto, y una fila de signos igual. Sobre esa línea del medio conviene saber tres cosas:

  • Página y posición no son lo mismo. La posición es la unidad de Amazon, unos 128 caracteres, y existe porque el texto que se reajusta no tiene páginas fijas. Los libros sin edición impresa a menudo no tienen número de página: solo posición.
  • Subrayados, notas y marcadores están todos aquí. Una nota lleva el texto que escribiste tú; un marcador no lleva nada, solo una posición. Si cuentas entradas, los marcadores te inflan la cifra.
  • El archivo se escribe en el idioma del Kindle. Un aparato en español escribe Tu subrayado en la página 214, no Your Highlight on page 214. Casi todos los scripts y tutoriales que encontrarás dan por hecho el inglés y devuelven cero con cualquier otro idioma.

Lo que falla sin avisar

El límite de copia. Las editoriales fijan cuánto se puede copiar de un libro. Al llegar al tope, el cuaderno deja de dar texto, y los subrayados que pasan de ahí llegan cortados, terminados a media frase. Nadie te avisa. La frase simplemente se corta.

Ampliar un subrayado crea otro.

Tres subrayados cada vez más largos sobre el mismo pasaje, que producen tres entradas separadas

Si arrastras un subrayado para hacerlo más largo, el Kindle añade una entrada nueva en vez de editar la anterior. Hazlo tres veces sobre el mismo párrafo y el archivo guarda tres copias solapadas de casi la misma frase, y todas menos la última están incompletas.

Los libros que cargas tú no salen en el cuaderno. El cuaderno cubre lo que compraste en Amazon. Los documentos que te envías —PDF, EPUB, lo que salga de un conversor— casi nunca aparecen ahí. En My Clippings.txt están, porque el archivo lo escribe el aparato, no la tienda.

Borrar un libro no borra sus subrayados. Suele ser un alivio y a veces una sorpresa: el archivo recuerda títulos que quitaste hace años, y solo crece.

Las apps del móvil son otra historia

Leer en el móvil o en la tableta también genera subrayados, pero ahí no hay ningún My Clippings.txt al que puedas llegar. Esos viven solo del lado de Amazon, visibles en el cuaderno.

Así que si lees en un Kindle y en el móvil, tienes dos conjuntos incompletos: el archivo cubre todo lo que subrayaste en el aparato, incluidos los documentos que cargaste tú, y el cuaderno cubre todo lo que subrayaste en un libro comprado, en cualquier dispositivo. Ninguno está completo por su cuenta, y conviene saberlo antes de dar algo por perdido.

Haz una copia antes que nada

My Clippings.txt solo crece, y es la única copia. Un reinicio de fábrica lo borra. También lo borra esa limpieza bienintencionada que vacía documents para liberar espacio.

Después de años leyendo sigue siendo un archivo de texto de unos pocos megas. Cópialo a un sitio duradero ahora, y otra vez cada vez que conectes el Kindle. Nada más de este artículo importa si el archivo ya no está.

Convertirlo en algo que vayas a usar

El archivo es honesto, pero incómodo: un único flujo cronológico con todos los libros entremezclados, el mismo pasaje repetido en tres longitudes y ninguna estructura más allá de esa fila de signos igual.

El exportador de subrayados lo coge y te lo devuelve agrupado por libro: Markdown para Obsidian, CSV para una hoja de cálculo o una importación para Notion. Fusiona los duplicados de los subrayados ampliados y marca los que el límite de copia dejó cortados, para que veas lo que si no perderías sin enterarte. El archivo nunca sale de tu navegador.

Lo que de verdad importa

Un subrayado es una nota a tu yo futuro que tu yo futuro casi nunca lee. Sacarlos del aparato es la mitad fácil. La mitad que cambia algo es dejarlos donde ya pasas cada día: la aplicación de notas que abres a diario, no una carpeta de la que te acordarás en marzo.

Y los subrayados no son lo único que el Kindle apunta sin que se lo pidas. Cada palabra que buscas en el diccionario acaba en otro archivo, una base de datos llamada vocab.db, con la frase en la que aparecía; y ese juega con reglas más raras que este.

Para el camino contrario, meter cosas en el Kindle, está la pieza que acompaña a esta.